Tras haber colaborado previamente con Ellen Burstyn en su drama de 2020 “Pieces of a Woman”, el director Kornél Mundruczó supo de inmediato que quería volver a trabajar con ella. Mundruczó, hablando desde Budapest, expresó una profunda admiración por Burstyn, afirmando: “Simplemente trabajar con ella estuvo a otro nivel. Sentí que estaba con una maestra”.

Reconociendo la extensa carrera de 70 años de Burstyn, en gran parte definida por papeles intensos en películas de terror y dramas serios como “The Exorcist” y “Requiem for a Dream”, Mundruczó imaginó un camino diferente para su próximo proyecto. “Siempre quise darle una historia de amor porque su obra es bastante oscura”, explicó. “Quería hacer una película ligera para ella, que también fuera algo muy importante y especial para mí”.

Esta visión se materializó en “Place to Be”, que se estrenará en el Festival de Cine de Venecia. La ocasión es particularmente especial ya que Burstyn también será homenajeada con un León de Oro a la Trayectoria. Mundruczó describe la película como una “película de carretera urbana” donde Burstyn interpreta a Brooke, una viuda que enfrenta la presión de sus hijos para mudarse a una residencia de ancianos. Su vida da un giro inesperado cuando una paloma entra volando por su ventana y se niega a irse. Esto lleva a Brooke en un viaje por todo el país para devolver el pájaro a su dueño, encontrándose en el camino con el encantador divorciado Nelson (Taika Waititi). Su improbable amistad, forjada entre ellos y la paloma, les enseña que nunca es demasiado tarde para un nuevo capítulo.

La inspiración para la paloma central de la historia provino de la asistencia de Mundruczó a una carrera de palomas. Le llamó la atención la belleza y el significado histórico de estas “aves mensajeras”, señalando su importancia desde la antigüedad. También vio a la paloma como una poderosa metáfora de las estrellas envejecidas, que conservan su calidad inherente incluso cuando su importancia percibida en el mundo moderno puede disminuir.

La elección del coprotagonista de Burstyn presentó un desafío único. Mundruczó buscaba una personalidad fuerte que no fuera solo un actor, sino que poseyera un carácter genuino y multifacético. Pensó en Taika Waititi. “Taika tiene algo de lo que tenía Robin Williams, como este payaso triste”, observó Mundruczó, destacando la capacidad de Waititi para proyectar tanto alegría como una profundidad subyacente. La química entre Burstyn y Waititi fue inmediata y poderosa, floreciendo rápidamente en “un gran amor” en el set.

El elenco secundario incluye a Murray Bartlett y Pamela Anderson como los hijos de Burstyn, una elección de casting que, según Mundruczó, resultó en un parecido familiar creíble. “Cuando los ves juntos, crees completamente que son familia”, comentó.

Quizás la estrella más exigente de “Place to Be” fue la propia paloma. Mundruczó insistió en usar pájaros reales en lugar de CGI, con diecisiete palomas diferentes interpretando el papel de Intruder, el nombre que Brooke le da a su compañero emplumado. Según se informa, Ellen Burstyn “se enamoró de al menos cinco de ellas”, lo que demuestra el vínculo formado en el set. La producción, filmada en Sydney y Nueva York, utilizó aproximadamente 1.000 palomas para varias escenas, todas manejadas por profesionales. Mundruczó compartió con orgullo: “¡No perdimos ni una sola paloma!”

En última instancia, Mundruczó espera que el público salga de “Place to Be” con un sentido de esperanza y quizás una nueva apreciación por las palomas. Enfatiza la relación simbiótica retratada en la película: “Desde la perspectiva de Brooke, ella quiere ayudar a este pajarito, pero en un momento dado el pájaro la ayuda a ella. Y eso es cierto también para el personaje de Nelson. Este pajarito es una ayuda para sus vidas”.